El Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Taiana, hizo una presentación en Naciones Unidas donde acusó a Londres de no respetar el llamado de la ONU para negociar sobre los territorios en conflicto, y se refirió a la presencia británica en el Atlántico Sur como una “ocupación ilegal” que constituye una “flagrante violación de derechos”.
“(El Reino Unido) se niega a asumir una obligación internacional, escudándose en caprichosas interpretaciones de principios como el de la autodeterminación, que existen para traer justicia a pueblos oprimidos, no para perpetuar una injusticia”, expresó el canciller Taiana, en una presentación ante el Comité de Descolonización.
Según el ministro, resulta paradójico que las autoridades británicas se nieguen a abrir el diálogo aconsejado por Naciones Unidas, precisamente porque el país es miembro permanente del Consejo de Seguridad de este organismo.
“¿Cómo explicar que sea ese mismo país el que participa de acciones de condena contra países que ignoran resoluciones de la Asamblea General o del Consejo? ¿Debemos entender que las obligaciones internacionales, para ciertos países, se aplican de manera selectiva?”, continuó Taiana en su enérgica exposición, en la sede de la ONU en Nueva York.
El Reino Unido tiene presencia desde 1833 en las remotas islas Falklands, situadas a unos 12.000 kilómetros de las islas británicas. El desembarco de tropas argentinas, en 1982, para tomar el control de este territorio, llevó a ambos países a un conflicto bélico de 74 días, en el que murieron 270 militares británicos y casi 650 argentinos. Como se sabe, además, el conflicto desatado por la agresión argentina de 1982, puso de relieve las profundas diferencias entre la política exterior chilena y argentina, en una materia tan sensible para la geopolítica del Cono Sur del continente como es el control del acceso a la boca oriental del Estrecho de Magallanes. Se trata de una cuestión a la vez geopolítica y oceanopolítica, en cuanto implica territorios continentales, insulares y oceánicos.
Argentina mantiene un reclamo permanente por la que ellos llaman ”La cuestión Malvinas”, así como por los archipiélagos de las Georgias y Sándwich del Sur, que -según el actual gobierno y muchos anteriores- es “irrenunciable” porque representa la voluntad colectiva de la ciudadanía.
Así, la defensa diplomática argentina del reclamo por soberanía se ha llevado ante distintos foros y organismos. En abril reciente, Argentina incluyó a las islas de la discordia en una presentación ante un comité técnico de la ONU para redefinir los límites exteriores de su plataforma continental.
“Todo territorio emergido tiene una plataforma continental que se prolonga. Las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur son territorio argentino, y como tal, la soberanía del país se extiende a sus plataformas, y nosotros presentamos evidencia técnica y científica para sostenerlo”, expresó la directora de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental.
Pero, en simultáneo, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico hizo un reclamo similar, por el que afirmaba que el país mantiene “derechos soberanos” sobre la plataforma continental que rodea a las islas.
El canciller Taiana aseguró que Buenos Aires tiene voluntad de retomar el diálogo, aunque con reservas.
El funcionario argentino sugirió que ciertas decisiones, tomadas de manera unilateral por Londres, habrían afectado la relación, en particular la concesión de licencias de pesca en la zona en disputa, así como las actividades relacionadas con la explotación de recursos energéticos, en las que participan consorcios internacionales como Repsol YPF.
Sin embargo, hace sólo unos días el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció que había alcanzado un acuerdo con su contraparte británica para que los familiares de los caídos en la guerra viajen a las islas en octubre próximo, lo que fue leído por muchos como un avance en el vínculo bilateral.
Por su parte, la parlamentaria de la Asamblea de las Falklands, Janet Robertson, también presente en la sesión del Comité de Descolonización, reclamó el derecho del archipiélago a la libre determinación. “No tenemos disputas con los argentinos y reconocemos que es un país con gran potencial que trabaja para superar las turbulencias económicas y políticas… (Pero) hay razones fundamentales por las que no hay posibilidades, en el futuro cercano, de que el Reino Unido acceda a negociar la ‘cuestión de las Falklands’”, dijo la legisladora kelper.
Robertson subrayó la importancia de la nueva constitución de la colonia, que entró en vigor en enero de este año, como un reflejo de la capacidad de “auto-gobierno” que se dan los islanders o kelpers, como se autodenominan los habitantes ingleses originarios que viven en dicho archipiélago.
Manuel Luis Rodríguez U.
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